
Prevención de corrosión:
Si el agua es demasiado ácida (pH bajo), puede corroer componentes metálicos como tuberías, radiadores y calderas.
Si el agua es demasiado alcalina (pH alto), puede provocar incrustaciones, que pueden obstruir las tuberías y reducir la eficiencia del sistema.
Eficiencia del sistema:
Los niveles de pH adecuados ayudan a mantener la eficiencia de la transferencia de calor al prevenir incrustaciones y corrosión, asegurando que el sistema funcione como se pretende.
Longevidad:
Un pH equilibrado minimiza el daño a los componentes del sistema, reduciendo la necesidad de reparaciones o reemplazos a lo largo del tiempo.
El rango de pH ideal para la mayoría de los sistemas de calefacción es típicamente entre 7.0 y 9.0, dependiendo de los materiales utilizados en el sistema. Algunos sistemas con metales específicos (como aluminio) pueden requerir un rango más controlado, a menudo ligeramente menos alcalino.
Probar regularmente el agua en un sistema de calefacción es crucial para mantener el pH correcto.
Para pruebas rápidas y fáciles en el sitio, recomendamos el Fernox Instant System Test.
Para una prueba de laboratorio postal, recomendamos el Fernox Water Quality Test.
Si el pH no es correcto:
Usa químicos como inhibidores para equilibrarlo.
Mantener el pH correcto asegura que el sistema funcione eficientemente, ahorra energía y evita mantenimiento costoso.